Sulfaméthoxazole
antibiótico
Opción de tercerosPor la redacción de Layer Nutrition · Cómo clasifica el atlas las 664 moléculas
Para qué sirve este medicamento
Sulfametoxazol pertenece a la categoría «antibiótico». Los antibióticos tratan las infecciones causadas por bacterias. Se toman en tratamiento, durante un tiempo definido, hasta el final de la prescripción.
En concreto, para Sulfametoxazol: Trata una infección bacteriana. Se emplea más bien de forma puntual o en ciclo corto, el tiempo de pasar un episodio.
Con qué marcas se encuentra
En Francia se registran unas 3 presentaciones reembolsables que contienen Sulfametoxazol. Se encuentra con varios nombres de marca y en genéricos.
- Bactrim
- Bactrim Forte
- Cotrimoxazole Teva
Las especialidades originales y los genéricos aportan el mismo principio activo; la elección entre ellos se hace con su médico o farmacéutico.
En el plato: los folatos
El cotrimoxazol actúa bloqueando la vía de los folatos, y puede hacer aparecer signos de carencia de ácido fólico. La alimentación ayuda a reponer los aportes, con alimentos sencillos y cotidianos.
Los folatos se concentran en tres familias de alimentos. En primer lugar las verduras de hoja verde oscura: espinacas, col rizada, brócoli. Después las legumbres: lentejas, judías, garbanzos. Y los cítricos, encabezados por la naranja.
El folato sirve para fabricar los glóbulos rojos y para producir el ADN, lo que lo convierte en un nutriente clave cuando el tratamiento incide en esta vía. Componer las comidas en torno a estas tres familias cubre buena parte de las necesidades, además de su tratamiento.




Cómo actúa el sulfametoxazol
El sulfametoxazol es un antibiótico de la familia de las sulfamidas. Bloquea una enzima bacteriana, la dihidropteroato sintasa, ocupando el lugar del ácido para-aminobenzoico (PABA), la molécula que esta enzima utiliza normalmente. Al ocupar ese sitio, interrumpe la fabricación de folatos, concretamente del ácido dihidrofólico, que la bacteria necesita. Privada de folatos, ya no puede producir su ADN ni multiplicarse.
El sulfametoxazol casi siempre se asocia al trimetoprim, una combinación llamada cotrimoxazol. El trimetoprim bloquea la etapa siguiente de la misma vía: inhibe la dihidrofolato reductasa e impide la formación del tetrahidrofolato. Así, las dos moléculas cierran dos cerrojos sucesivos de la cadena de los folatos. Esta acción conjunta hace que el efecto sea bactericida, capaz de matar la bacteria y no solo de frenar su crecimiento.
Por qué se prescribe
El cotrimoxazol cubre un amplio abanico de infecciones. Se prescribe contra las infecciones urinarias, las exacerbaciones agudas de bronquitis crónica y la diarrea del viajero. Sigue siendo también un tratamiento de referencia de la neumonía por Pneumocystis jirovecii, una infección pulmonar que afecta sobre todo a las personas inmunodeprimidas.
Sus indicaciones van más allá de las infecciones habituales. El medicamento sirve igualmente para la prevención de esa misma neumonía por Pneumocystis en los pacientes de riesgo, así como para el tratamiento de la toxoplasmosis. Esta polivalencia explica su lugar antiguo y duradero en el arsenal antibiótico.
Cómo tomarla a diario
El cotrimoxazol se toma por vía oral, con o sin comida. Cada toma debe acompañarse de un gran vaso de agua, al menos 240 mL, para facilitar el paso del medicamento y cuidar los riñones. La semivida del sulfametoxazol ronda las 10 horas y la del trimetoprim de 8 a 10 horas, lo que explica un ritmo de toma repartido a lo largo del día.
La regularidad hace la eficacia de un antibiótico. Respete los horarios y la duración fijados por el médico, aunque los síntomas se atenúen antes del final. No lo interrumpa por su cuenta: un tratamiento acortado deja sobrevivir a las bacterias más resistentes y favorece las recaídas.
Los efectos que conviene conocer
Los efectos adversos más frecuentes afectan a la digestión y a la piel. En el plano digestivo, se observan náuseas, vómitos y pérdida de apetito. En el plano cutáneo, aparecen reacciones alérgicas, en forma de erupción o de urticaria. Estas manifestaciones son las más comunes bajo tratamiento.
Existen reacciones graves, pero siguen siendo raras. El síndrome de Stevens-Johnson, una afección grave de la piel y las mucosas, y la agranulocitosis, una caída brusca de los glóbulos blancos, figuran entre las complicaciones que imponen una interrupción y un consejo médico inmediato. Toda erupción extensa, fiebre o lesión de las mucosas debe alertar.
Folatos y potasio, dos efectos aparte
Porque bloquea la vía de los folatos, el cotrimoxazol puede provocar signos de carencia de ácido fólico, hasta una anemia megaloblástica en la que los glóbulos rojos se vuelven grandes y poco funcionales. La persona mayor está más expuesta a ella. Este efecto es reversible: el ácido folínico lo corrige. El folato participa precisamente en la formación de los glóbulos rojos y en la producción del ADN.
El segundo punto concierne al potasio. El trimetoprim, sobre todo a dosis alta, eleva la potasemia de forma progresiva y reversible en un número sustancial de pacientes. Una hiperpotasemia también puede aparecer a dosis habitual en caso de insuficiencia renal, de trastorno del metabolismo del potasio o de toma de otros medicamentos que aumentan el potasio. El médico vigila este parámetro en las situaciones de riesgo.
Interacciones y seguimiento
Varias asociaciones exigen una vigilancia particular. El sulfametoxazol frena el metabolismo de la warfarina por la enzima CYP2C9: el INR y el riesgo de sangrado aumentan. Con el metotrexato, la toxicidad y el riesgo de anemia megaloblástica se incrementan. El medicamento ralentiza también la eliminación de la fenitoína y alarga su semivida en torno a un 39%. Por último, asociado a los inhibidores de la enzima de conversión, a los antagonistas de los receptores de la angiotensina o a la espironolactona, puede provocar una hiperpotasemia grave.
Estos riesgos justifican un marco de prescripción preciso. El cotrimoxazol está contraindicado en caso de anemia megaloblástica por carencia de folatos, de afección hepática, de insuficiencia renal, en el recién nacido de menos de 6 semanas y con el dofetilida. En caso de insuficiencia renal, la semivida del sulfametoxazol puede ascender a 20 o 50 horas, de ahí la adaptación de las dosis. El seguimiento se apoya en hemogramas y en ionogramas periódicos en los pacientes de riesgo, a veces precedidos de una determinación de la urea y de la creatinina.
Fuentes
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Complementos a considerar
Más allá del plato, un nutriente aislado puede valorarse, a confirmar con su médico o farmacéutico. Aquí cuál y en qué forma.
Probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente lactobacilos y bifidobacterias. El recuento en UFC y el número de cepas figuran entre los criterios de elección; las cápsulas gastrorresistentes protegen las bacterias de la acidez del estómago.
Forma preferible cápsulas gastrorresistentes, varias cepas, número de UFC indicado
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve el sulfametoxazol?
El sulfametoxazol es un antibiótico de la familia de las sulfamidas, casi siempre asociado al trimetoprima (el cotrimoxazol, conocido con el nombre de Bactrim). Se prescribe contra ciertas infecciones bacterianas, en particular urinarias y respiratorias. Su indicación precisa corresponde a su médico; consulte el prospecto y a su farmacéutico.
¿Cuáles son los efectos secundarios del sulfametoxazol?
El prospecto menciona en particular trastornos digestivos, erupciones cutáneas y reacciones alérgicas asociadas a las sulfamidas. Cualquier reacción cutánea extensa o inusual justifica una consulta médica rápida. Para la lista completa y cómo actuar, consulte el prospecto y a su médico o farmacéutico.
¿Se puede tomar alcohol durante un tratamiento con sulfametoxazol?
El prospecto desaconseja por lo general el alcohol durante un tratamiento antibiótico, que puede aumentar ciertos efectos adversos y el cansancio. No existe una regla única válida para todas las situaciones. Pregunte a su farmacéutico o a su médico qué se aplica a su tratamiento.
¿Hay que evitar el sol con el sulfametoxazol?
Las sulfamidas pueden provocar fotosensibilidad: la piel reacciona entonces con mayor intensidad al sol y a los rayos UV. El prospecto recomienda evitar la exposición prolongada y las cabinas de bronceado durante el tratamiento. En caso de duda, su farmacéutico le precisará las precauciones que debe tomar.
Sulfametoxazol y embarazo: ¿qué precauciones?
El sulfametoxazol asociado al trimetoprima es objeto de precauciones particulares durante el embarazo, debido a su acción sobre la vía de los folatos. La decisión corresponde al médico según el momento del embarazo y la situación. No lo tome ni lo interrumpa por su cuenta; el prospecto detalla las contraindicaciones.
¿Hay algún aspecto nutricional a vigilar con el sulfametoxazol?
El principio activo actúa bloqueando la vía de síntesis de los folatos en las bacterias. En este sentido, el activo a considerar es el folato, preferentemente en su forma activa (el metilfolato) en lugar del ácido fólico. Como con los antibióticos en general, la flora intestinal también se ve afectada, lo que explica el interés que a menudo se menciona por los probióticos. Algunos estudios asocian los tratamientos antifolato con una vigilancia del estado de folatos; coméntelo con su médico, sobre todo si el tratamiento se prolonga.
Ces réponses portent sur le volet nutritionnel. Pour toute question sur votre médicament, la notice et votre médecin ou pharmacien font foi.