Por vía sistémica, el colistimetato se administra en inyección, intravenosa o intramuscular, y no por la boca. La cuestión de tomarlo con o sin comida no se plantea, por tanto. En el paciente cuya función renal es normal, la posología de referencia va de 2,5 a 5 mg/kg al día de colistina base, repartidos en 2 a 4 administraciones. Tras la inyección, la concentración en sangre disminuye con una semivida de 2 a 3 horas, lo que justifica este ritmo cercano.
Existe también una forma inhalada, Colobreathe, destinada a las infecciones pulmonares crónicas por Pseudomonas aeruginosa en pacientes con fibrosis quística a partir de los 6 años. La pauta se basa en una cápsula inhalada dos veces al día, con unas 12 horas de intervalo. Sea cual sea la forma, el tratamiento sigue un calendario preciso, y no se interrumpe por iniciativa propia: la regularidad condiciona la eficacia frente a gérmenes resistentes.