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Antiinfecciosos

Ácido clavulánico

antibiótico · penicilina

Opción de terceros

Por la redacción de Layer Nutrition · Cómo clasifica el atlas las 664 moléculas

Para qué sirve este medicamento

Acide clavulanique appartient à la catégorie « antibiotique (pénicilline) ». Les antibiotiques traitent les infections dues à des bactéries. Ils se prennent en cure, sur une durée définie, jusqu'au bout de la prescription.

Para Ácido clavulánico en la práctica: Asociado a una penicilina para ampliar su acción antibacteriana. Se emplea más bien de forma puntual o en ciclo corto, el tiempo de pasar un episodio.

Con qué marcas se encuentra

En France, on recense environ 18 présentations remboursables contenant Acide clavulanique. On la trouve sous plusieurs noms de marque et en génériques.

  • Amoxicilline Acide Clavulanique Almus
  • Amoxicilline Acide Clavulanique Sandoz
  • Amoxicilline/Acide Clavulanique Almus
  • Amoxicilline/Acide Clavulanique Arrow
  • Amoxicilline/Acide Clavulanique Arrow Lab
  • Amoxicilline/Acide Clavulanique Biogaran
  • Amoxicilline/Acide Clavulanique Cristers
  • Amoxicilline/Acide Clavulanique Eg
  • y otras presentaciones

Las especialidades originales y los genéricos aportan el mismo principio activo; la elección entre ellos se hace con su médico o farmacéutico.

En el plato: flora intestinal y vitamina K

La asociación amoxicilina-ácido clavulánico altera la flora intestinal, lo que explica la frecuencia de las diarreas. Esa misma flora convierte la vitamina K1 de los alimentos en vitamina K2. La alimentación se convierte entonces en un medio sencillo para sostener la flora y cubrir el aporte de vitamina K.

Para nutrir las bacterias del intestino, se apuesta por la fibra de los cereales integrales como la avena y la cebada, y por las legumbres como las lentejas, las alubias y los garbanzos. El yogur natural, alimento fermentado, aporta fermentos vivos comida tras comida. Estos alimentos se incorporan con facilidad a los platos de todos los días.

La vitamina K1 se encuentra ante todo en las verduras de hoja verde: espinacas, col rizada, brócoli. Como la flora transforma esta vitamina K1 en vitamina K2, llenar el plato de verdura sostiene ambas a la vez. Además de su tratamiento, estas elecciones ayudan a reconstituir lo que el antibiótico desplaza.

Cuenco de yogur natural, alimento fermentado
Yogur natural
Copos de avena, fuente de fibra
Avena y fibra
Espinacas frescas, ricas en vitamina K1
Verduras de hoja verde
Lentejas secas, legumbre rica en fibra
Lentejas

Cómo actúa el ácido clavulánico

El ácido clavulánico no es un antibiótico en el sentido habitual: es un inhibidor de las betalactamasas. Las betalactamasas son enzimas que ciertas bacterias fabrican para destruir los antibióticos de la familia de las penicilinas. El ácido clavulánico posee él mismo un anillo betalactámico, que se aloja en el sitio activo de la enzima y la inactiva. Se habla de inhibidor suicida: la reacción química bloquea la enzima de forma permanente, sacrificando de paso la molécula de ácido clavulánico.

Por sí solo, no tiene ninguna acción terapéutica útil. No mejora en nada la actividad contra las bacterias que no producen betalactamasa, porque su papel se limita a proteger el antibiótico asociado. Ese antibiótico, la amoxicilina, actúa uniéndose a las proteínas fijadoras de penicilina e inhibiendo la transpeptidación, la etapa que ensambla la pared de la bacteria. Privada de una pared sólida, la bacteria no sobrevive.

Por qué acompaña a la amoxicilina

Numerosas bacterias se han vuelto resistentes a la amoxicilina produciendo betalactamasas que la degradan antes de que actúe. Al neutralizar estas enzimas, el ácido clavulánico restaura la actividad de la amoxicilina y amplía su acción a las cepas resistentes. Esa es toda la lógica de la asociación: un antibiótico que ataca a la bacteria, un compañero que lo protege de su degradación.

Esta protección tiene un límite preciso. El ácido clavulánico no aporta nada frente a las bacterias que no fabrican betalactamasa, puesto que entonces no hay ninguna enzima que neutralizar. El interés de la asociación se debe, por tanto, enteramente a las bacterias productoras de enzimas. Por eso el medicamento se presenta siempre en coformulación, con la amoxicilina y el ácido clavulánico reunidos en un mismo comprimido.

Cómo tomarla a diario

Cada dosis se toma al inicio de una comida. Ese momento mejora la absorción del ácido clavulánico y reduce las molestias digestivas, que el prospecto recomienda atenuar tomando el medicamento con una comida o un tentempié. Las dos moléculas se eliminan rápido: la semivida tras la toma oral es de aproximadamente 1,3 horas para la amoxicilina y 1 hora para el ácido clavulánico. Esta eliminación rápida obliga a repartir las tomas a lo largo del día, cada ocho o cada doce horas según el esquema elegido.

La regularidad de las tomas mantiene una concentración eficaz frente a la bacteria. Hay que seguir la duración prescrita hasta el final, sin interrumpir el tratamiento en cuanto mejoran los síntomas. Detenerse demasiado pronto deja sobrevivir a las bacterias menos sensibles y favorece la resistencia. Toda modificación se decide con el médico o el farmacéutico, nunca en solitario.

Los efectos digestivos que conviene conocer

El tubo digestivo es el primero afectado. En los ensayos realizados antes de la comercialización, la diarrea o las heces blandas afectaban al 9 % de los pacientes, las náuseas al 3 %, las erupciones y la urticaria al 3 %, los vómitos al 1 % y la vaginitis al 1 %. La diarrea es más frecuente con la asociación que con la amoxicilina sola.

Esta diarrea depende de la dosis y del ritmo de las tomas. En un ensayo pediátrico sobre la otitis media, apareció en el 14,3 % de los niños con el esquema cada doce horas, frente al 34,3 % con el esquema cada ocho horas. El riesgo de colitis por Clostridioides difficile, una inflamación del colon ligada al desequilibrio de la flora, está moderadamente aumentado. Una diarrea grave o persistente justifica una consulta médica.

La vigilancia del hígado

La asociación amoxicilina-ácido clavulánico figura entre las causas más frecuentes de daño hepático de origen medicamentoso, de mecanismo idiosincrásico. El daño es de tipo colestásico: dificulta el flujo de la bilis y se traduce en una elevación de las fosfatasas alcalinas y de la bilirrubina. Sigue siendo raro e imprevisible, y afecta con más frecuencia al hombre de edad avanzada.

El desfase en el tiempo hace que esta señal sea difícil de relacionar con el medicamento. Los signos aparecen típicamente dos o tres semanas después del inicio del tratamiento, a veces hasta doce semanas, es decir, mucho después del final de los comprimidos. Un amarilleamiento de la piel o de los ojos, una orina oscura o un cansancio inhabitual deben llevar a consultar.

Interacciones y seguimiento

Varios medicamentos modifican el efecto de la asociación o ven modificado el suyo. El probenecid aumenta y prolonga las concentraciones sanguíneas de amoxicilina en caso de uso concomitante. En las personas que toman un anticoagulante oral, se han notificado prolongaciones del tiempo de protrombina, lo que exige una vigilancia sobre la coagulación. La asociación también puede reducir la eficacia de los anticonceptivos orales.

El seguimiento depende de la duración del tratamiento. Para una cura corta, es limitado. Más allá de una semana a diez días, se recomienda una vigilancia periódica de las funciones hepática, renal y hematológica. Este seguimiento biológico se decide con el médico, según el terreno y los demás tratamientos en curso.

Fuentes

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Complementos a considerar

Más allá del plato, un nutriente aislado puede valorarse, a confirmar con su médico o farmacéutico. Aquí cuál y en qué forma.

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente lactobacilos y bifidobacterias. El recuento en UFC y el número de cepas figuran entre los criterios de elección; las cápsulas gastrorresistentes protegen las bacterias de la acidez del estómago.

Forma preferible cápsulas gastrorresistentes, varias cepas, número de UFC indicado

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Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve el ácido clavulánico en la combinación con amoxicilina?

El ácido clavulánico es un inhibidor de betalactamasa que se asocia a la amoxicilina para protegerla de las enzimas que producen ciertas bacterias resistentes. Esta combinación es un antibiótico que se prescribe en diversas infecciones. Para su situación concreta, consulte el prospecto y a su médico o farmacéutico.

¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes de la amoxicilina con ácido clavulánico?

El prospecto menciona sobre todo trastornos digestivos, entre ellos la diarrea, náuseas y dolores abdominales, a veces atenuados al tomar el medicamento al principio de una comida. Esta información no sustituye al prospecto completo: comunique cualquier efecto molesto a su médico o a su farmacéutico.

¿Se puede beber alcohol durante un tratamiento con amoxicilina y ácido clavulánico?

El alcohol puede acentuar ciertas molestias digestivas durante un tratamiento antibiótico. Para una respuesta adaptada a su tratamiento, consulte el prospecto y pida consejo a su médico o a su farmacéutico.

¿Qué interacciones medicamentosas hay que conocer?

El prospecto señala en particular interacciones con el metotrexato y con los anticoagulantes orales, que justifican una vigilancia. Comunique la lista de todos sus tratamientos a su médico o farmacéutico, y consulte el prospecto público del medicamento.

¿Se puede tomar este antibiótico durante el embarazo o la lactancia?

La conducta a seguir durante el embarazo o la lactancia depende de la situación y corresponde a un criterio médico. Consulte el prospecto y coméntelo con su médico o su farmacéutico antes de cualquier toma.

En cuanto a la nutrición, ¿qué considerar para la flora intestinal durante un tratamiento con antibióticos?

Los antibióticos, incluida la combinación amoxicilina / ácido clavulánico, modifican temporalmente la microbiota intestinal, algo que ciertos trabajos relacionan con un mayor riesgo de diarrea asociada a los antibióticos. Investigaciones, entre ellas revisiones Cochrane, asocian la toma de probióticos con una reducción de ese riesgo. Las cepas más documentadas en este contexto son Saccharomyces boulardii y Lactobacillus rhamnosus GG; lo habitual es separar su toma de la del antibiótico. Este acompañamiento nutricional se comenta con su médico o su farmacéutico.

Ces réponses portent sur le volet nutritionnel. Pour toute question sur votre médicament, la notice et votre médecin ou pharmacien font foi.